Amigo Félix

La amistad entre la “nutria gigante orinoca-venezolana y el castellano viejo” es absolutamente irresistible. El añorado naturalista adopta a la cría de nutria gigante tras conocerla en su periplo venezolano, donde había sido criada en el sentido estricto por una familia de la zona, puesto que la amamantó una india. Como el futuro de la pequeña nutria gigante, Teo, pasaba por ser liquidada para vender con posterioridad su piel, Félix interviene, llevándosela consigo a su siguiente destino, los mares de coral.

Ver a ambos buceando, siempre juntos, disfrutando de la vida marina en libertad, el juego como lenguaje en ese diálogo entre especies, es una experiencia como teleespectadora única, imborrable.

Una nutria de río nadando sin descanso por las aguas saladas, acompañando al hombre. Dos criaturas excepcionales. Teo, con nombre masculino, Waika, como los indios libres del río, re-nombrada por su amigo humano, Félix, persona, empeñado en hacerla conocer mundo, jugando, gozando del entorno. Qué placer. No todo era idílico en el gran programa “El hombre y la tierra”, de hecho las cosas acababan mal para los invitados en muchas ocasiones. En este caso no, como hace notar el médico de formación.

El naturalista auto-didacta era un enorme comunicador, cómo sigue llegando lo que contaba hace cuarenta años…Esa forma de narrar, creo que ha creado escuela, empleando un registro propio de un profesor de los buenos, pedagógico, con un castellano impecable, divulgando quizás por primera vez en la tele la ciencia natural, empático hasta lo inverosímil – conectaba con una nutria y otras especies, en especial la suya -, con ese hincapié suave en su entonación, tan característico, del que sabe de lo qué habla y lo ama a su vez. Esa pasión por el entorno, por la vida natural, es un regalo que supo transmitir a varias generaciones.

Félix me gustaba porqué siempre contaba lo que había sucedido, sin recurrir a la grandilocuencia, algo vehemente, sin dramas, pero sin ocultar la preocupación por el deterioro ambiental, incluso la tristeza. Y eso sentía una viendo a ese equipo estupendo recorriendo el mundo, que las maravillas que nos mostraba eran delicadas, que requerían protección, y así nos concienciaba sobre nuestra responsabilidad en la conservación del entorno. No pontificaba, no reprendía, explicaba mientras lo vivía. Una suerte de periodismo de investigación. El reportero privilegiado por su curiosidad y compromiso. Alguien irrepetible.

No sé qué diría ahora. Teniendo en cuenta que por aquel entonces ya alertaba de los peligros de la acción del hombre, es que recuerdo bien cómo ponía un énfasis al hablar de ello entre doliente y reivindicativo, tan efectivo, y viendo cómo va la cosa, ójala hubiera seguido entre nosotros, por todo, aunque no creo que le pudiera resultar sencillo entender la osadía de no respetar al planeta.

La diferencia fundamental que veo entre los tiempos en los qué Félix Rodríguez de la Fuente desarrollaba su pasión divulgadora y lo qué ha venido después, es que no se puede comparar la cantidad de conocimiento, de datos, directamente relacionados con los efectos de la actividad humana sobre el medio ambiente de los que disponemos desde hace años, con lo que en su época sólo podían intuir a esta escala.

Además hemos visto mil vertidos tóxicos, masacres humanas y también animales, deforestaciones de tamaño de países, extinciones de mamíferos y otros, tanto, demasiado.

No sé, igual hoy me he acordado de estas imágenes de juego entre un gran hombre y una nutria afortunada porqué, de alguna forma, quiero creer que los que vienen detrás tendrán la oportunidad de emocionarse jugando libremente en un entorno natural, y no sólo tener que recurrir a los antiguos vídeos para conocer lo qué una vez fue este frágil y bello planeta.

Me ha quedado una entrada bienintencionada, puede ser. Cada una elige en definitiva, con eso me quedo de la monumental obra de Félix Rodríguez de la Fuente, puedes comprometerte y actuar, en la medida de lo qué está en tus manos. Por bien del conjunto. El cuidado entendido en toda su amplitud.

*Félix Rodríguez de la Fuente (14 de marzo de 1928, 14 de marzo de 1980).

https://es.wikipedia.org/wiki/F%C3%A9lix_Rodr%C3%ADguez_de_la_Fuente

 

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