Vulnerables conectados

En un mundo gobernado por las conexiones, de diferente naturaleza e intensidad, la conexión humana más íntima es entrar en contacto con la vulnerabilidad del otro.

La mayor intimidad que puedes establecer con otra persona es ver su vulnerabilidad. Hay quién cree que se trata de las debilidades que todos tenemos, o de los miedos, que también son habituales, o de las inseguridades, y así.

La vulnerabilidad de cada uno forma parte intrínseca de lo qué somos. Nos define mejor de lo que nos gustaría a veces. Más que nada porqué el ser vulnerable, o parecerlo, es un handicap de toda la vida. A nadie con dos dedos de frente se le ocurre mostrar su vulnerabilidad, al contrario, hará todo lo posible por mostrarse fuerte, coherente, flexible, o lo que se identifique en su época con la dureza. No está el horno para bollos.

Hay que ser duro, potente, versátil, empático, productivo, talentoso, hasta sensible. Pero de ser vulnerable, ni hablar.

Ser vulnerable es estar vivo. Mientras vivimos lo somos. De hecho, siguiendo esa vía, el ser invulnerable supone o ser de una especie superior – desconocida, mitológica, una deidad – o directamente estar muerto.

Tiene que ver con la contradicción, aspecto también bastante humano. Somos contradictorios, quizás sea un rasgo bastante singular para una especie en el planeta, quizás los orangutanes también lo son, o las ballenas, pero así de entrada no lo parecen, llevan otro ritmo más natural ( aunque adaptándose a nuestras contradicciones ). En eso las IA no nos podrán emular, no tendría sentido que lo fueran.

De hecho, puestos a elucubrar, la vulnerabilidad podría ser un mecanismo ancestral de la especie para recordar nuestros orígenes, y en especial, nuestro destino mortal. La hibris (hybrys), orgullo desmesurado, enfrentada a la herida (vulnus). El poder ser heridos.

El poder sobrevuela la entrada desde el principio, sin nombrarlo. Pero ahora la deriva del discurrir lo ha interceptado, habrá que enfocarlo un poco, que le va el protagonismo.

Las conexiones. Por mucho que me fascine la teoría de redes, I’m not an expert, sin embargo lo de los nodos es asequible a este nivel de registro. Un nodo fuerte aquí podría definirse como aquél que en una red determinada tenga un gran número de conexiones, pero que además cumplan la condición de ser fuertes. De no ser así, la suma de todas esas conexiones lo harían estar muy conectado con otros nodos, que a su vez pueden también estarlo, pero su influencia sería relativa. Como se suele decir, interesa la calidad, la intensidad de esa conexión es fundamental.

No hay nada más intenso que entrar en contacto con la vulnerabilidad de otro/s. Para quién no necesita apoderarse de la interacción, hacerlo es fuente de una conexión personal única, que aporta la visión de ambos, compartiendo de manera profunda la esencia de la especie. En realidad el proceso es el mismo, lo qué cambia es la intencionalidad. Hay quién quiere conocer por el placer de hacerlo, hay quién además busca su propio beneficio. No es reprobable, es algo muy humano. Pero es necesario comprenderlo, verlo.

Tarde o temprano las conexiones se debilitan, a veces porqué preferimos no mostrar las vulnerabilidades. En ese caso, advertir que por mucho que nos empeñemos, somos lo que somos, hay que vivir con ello. Es un alivio. O no.

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s