Impronta

Te esperaba entre la gente, con un café en la mano, sin saberlo, tan lejos de conocerte, y con tantas ganas de hacerlo.

Apareciste casi brincando, repartiendo sonrisas, con una mezcla de timidez y energía, con ese encanto, casi explicable, por tus características, pero magnético a fin de cuentas.

Verte llegar así, pasando entre seres que quizás te conocían, incluso reconocían, y oírme a mí misma

decir tu nombre en alto, como el de una estrella del rock, exclamativa, admirativa, sonriendo también yo:

Cuántas veces después me he visto en las bocas de otras personas diciendo tú nombre sin que pudieras oírlas, como se nombra lo que una desea pronunciar.

Si algo hice bien fue dejar que tu encanto casi explicable, por tus características, pero magnético a fin de cuentas, hablara sin apenas dirigirme la palabra, te vi.

Pasará el tiempo, no recordaré la letra, y te seguiré viendo, en mis recuerdos, como aquel primer y último día.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s