10/05/2001

 

Siete vidas en una. La sonrisa permanente como único equipaje. La palabra bien escrita ofreciendo claridad. La voz modulada del que tuvo la oportunidad de ser actor. La gracia de un estilo particular, con un as en la manga para cada ocasión.

Una mirada limpia, de ojos verdes. Viendo sin juzgar, traspasando las pieles. Entendiendo más allá de lo comprensible, una mezcla única de brillantez e intuición.

La reflexión constante como método para encarar el día a día. Sin cargar las tintas, pero con vehemencia, con la pasión del hombre que vislumbra su fin aunque no le ponga fecha.

Un hombre de palabra, en todos los sentidos. De dar la mano en el momento justo. La valentía presente en todos sus actos, la del profesional comprometido, la del escritor inclasificable de prosa construída con maestría, el cronista de la realidad ampliada.

Persona compleja, siempre tratando de no confundir, ese esfuerzo vale el recuerdo agradecido del que se queda. Generoso, hasta la extenuación, con el sufriente. Un hombre bueno, aunque nunca lo admitiría, no importa.

Vivir tal cual se es, el mejor ejemplo para las personas que te siguen. Romper con lo que la vida espera de uno, para vivir a la manera propia, a pesar de todo, de todos. La soledad del visionario, profundamente clásico, dotado para la iconoclastia más genuína.

Todos somos aficionados. La vida es tan corta que no da para más. Siempre lúcido, presagiando.

A las orillas de un río un niño singular leía a los clásicos y escribía poesía, trascendiendo de un entorno represor e hipócrita, brutal en su ignorancia. El lector voraz, el hombre que veía las películas por dentro. El vividor amante de la música y de la noche, de curiosidad infinita.

Cuánto por comentar, en aquellas conversaciones entre seres semejantes, con burla cariñosa incluida por querer tanto y perder perspectiva. Hay cosas que no se pueden explicar, y que aquí siguen, testigos de la memoria que una no puede dejar de honrar.

“Nuestras vidas son los ríos

que van a dar en la mar (…)”

Au revoir, Shoshanna!

Tras unos meses de ausencia auto-impuesta, nunca olvido la importancia de ejercitar la voluntad, regreso a la disciplina del blog.

Pero sabía que volvería. Siempre se vuelve. ¿Era necesario? ( Carcajada ) No. Precísamente porqué no lo es, aquí estoy, again.

Soy una de esas personas que encuentra mil razones para hacer, o no, cosas. Cuando borré mi magna obra ( me refiero al anterior blog ), al cabo de unos días me dí cuenta de cómo había establecido una lista mental para no seguir. Así que a tenor de mis propias prioridades, dí un portazo virtual y sin lamentos ni añoranzas proseguí con lo qué sea que me ocupa desde hace décadas (…).

En realidad sí que echaba de menos algo, el retarme. Escribir lo qué sea siempre es un ejercicio de entrenamiento con tus contradicciones. De todo lo que puedo contar, por qué esto y no aquello, así o de otra manera, en primera persona o en un cómodo estilo impersonal…Esa elección sistemática tiene un atractivo grande, cierta dosis de angustia y por supuesto, un incontenible refrendo del ego, qué cosas.

Pongo a Tarantino para abrir la “paradeta” seis meses exactos después de la prematura muerte de Persona. Shoshanna recibe una inesperada oportunidad de escapar y sobrevivir, no se sabe muy bien porqué. El caso es que primero corre, con todas sus fuerzas, mientras el oficial nazi la observa alejarse, apuntándola. Creo que le divierte el dejar con vida a esa mujer joven que acaba de perder a toda su familia. Privilegio o maldición.

Sea como fuere, la estimable judía atraviesa desesperada los plácidos campos aferrándose a esa chance. A partir de entonces, se centrará en vivir. Se trata de eso, con nazis o sin ellos.

Creo que el detective sabe a qué se arriesga, muy en el fondo. Es probable que su aberrante soberbia, hibris, le empuje a dejar marchar a Shoshanna a pesar de ello.

Aquí no se peca de soberbia, ni de modestia. “Sólo” quiero contar. En esta ocasión no me decanto por la ficción exclusivamente, la realidad la supera infinitamente, aunque con menos estilo, en mí opinión, en algunos casos.

Abro párrafo, amplío repertorio, les doy la bienvenida…